About
Curious about us? Take a look through our help pages for answers to frequently asked questions. The core frameworks that makeup what brings us all together are described a bit below:
Solidarity economy: A solidarity economy is an economy that works for all, ensuring all people can play an active role in making decisions that impact our lives. In this kind of economy, people can do work that contributes meaningfully to their lives and those of others. People direct their own labor, have access to nourishing food, are part of local government that depends on and invests in the people, and are part of communities that recognize we are stronger together than as isolated individuals. Solidarity economies are realized in the development of cooperative, worker-owned businesses, mutual aid initiatives, participatory budgeting processes, community support agriculture, community land trusts/co-housing, time banks, and community loan funds, to name just some examples. Learn more about why we need a solidarity economy.
Asset-based community development: Asset-based community development (ABCD) is a call to change our mindset; rather than thinking in terms of needs and deficits, we are learning to recognize and cherish the knowledge, abilities, and assets that exist within our local communities. As a praxis, ABCD is when we seek to creatively and collaboratively amplify these assets and interconnect them so they are more accessible and available to the whole.
Community power/Participatory democracy: Too often, local governments fail to recognize the importance of community creativity and community-based solutions to local problems, turning instead to technocratic, top-down approaches that perpetuate systemic inequalities and fail to address their root causes. This gap between decision-makers and ordinary people is widened by increasing political and ecological instability, leading to unforeseen shocks that disproportionately affect the poor, working class, and especially people of color. In times of crisis, we cannot wait for politicians. It is time that the people who live in communities take power into our own hands and do what’s best for our communities.
Humanism and care: We believe that the search for a solidarity economy is also a search for meaning. Therefore, we place people at the center of our initiatives, prioritizing relationships, integrity, and well-being and moving “at the speed of trust,”. We also believe that storytelling, sharing, and mutual support are essential to achieving our goals. We seek to find narratives that can unite a wide range of initiatives, from local cooperatives, campaigners, organized labor, to justice-oriented churches, advocacy groups, and community gardens as a collective force for social and economic transformation in our region.
What's Unique about Northern Virginia?
Northern Virginia is famous for its wealth, in a seemingly endless expanse of lush, affluent suburbs astride the U.S. capitol. But these riches are far from common. Surrounding the gated communities are pockets of poverty and racialized inequality.
At the same time, there is world historic ethnic, cultural, and linguistic diversity within Northern Virginia, with 1 in 3 residents of Arlington County speaking a language other than English at home. NOVASEN sees this diversity as a form of community wealth and aims to make Northern Virginia a site of democratic transformation.
We’re building our network!
This network organizes events, like community books clubs and even citizens assemblies. There is a Listserv for members to stay in the loop via email. Once every two weeks on Thursday, we meet in person at 5:30 pm at Clarendon Presbyterian Church. If you are interested in contirbuting your technical skills on the IT team, just say so in an email and request to join RABT!
Nuestros marcos fundamentales
Economía solidaria: Una economía solidaria es una economía que funciona en beneficio de todos, asegurando que la gente común pueda desempeñar un papel activo en la toma de decisiones que afectan sus vidas. Creemos que todos deberían tener acceso a empleos en los que controlen su propio trabajo, a una vivienda asequible, a alimentos nutritivos, a un gobierno local que los escuche e invierta en ellos, y a una comunidad que reconozca que es más fuerte unida que como un simple grupo de individuos. Vemos las economías solidarias materializadas en el desarrollo de empresas cooperativas, iniciativas de ayuda mutua, presupuestos participativos, agricultura con apoyo comunitario, fideicomisos de tierras comunitarias/vivienda colaborativa (*co-housing*), bancos de tiempo, fondos de préstamos comunitarios y más. Conozca más sobre por qué necesitamos una economía solidaria.
Desarrollo comunitario basado en activos: El desarrollo comunitario basado en activos es un llamado a cambiar nuestra mentalidad; en lugar de pensar en términos de necesidades, déficits y carencias, aprendemos a reconocer y valorar el conocimiento, las habilidades y los activos que ya existen dentro de nuestras comunidades locales. Como praxis, el ABCD busca amplificar estos activos de manera creativa y colaborativa, e interconectarlos para que sean más accesibles y estén más disponibles para el conjunto de la comunidad.
Poder comunitario / Democracia participativa: Con demasiada frecuencia, el liderazgo local no logra reconocer la importancia de la creatividad comunitaria y de las soluciones basadas en la comunidad para los problemas locales, recurriendo en su lugar a enfoques tecnocráticos y descendentes (*top-down*) que recrean vieja¡Estamos ampliando nuestra red!s desigualdades y no logran abordar las causas de raíz. Esta brecha entre los responsables de la toma de decisiones y la gente común se ve aún más exacerbada por la creciente inestabilidad política y ecológica, lo que conduce a crisis imprevistas que afectan de manera desproporcionada a la clase trabajadora y a las personas de color. En tiempos de crisis, no podemos esperar a los políticos. Creemos que las personas que viven en las comunidades saben qué es lo mejor para esas comunidades.
Humanismo y cuidado: Creemos que la búsqueda de una economía solidaria es también una búsqueda de sentido. Por lo tanto, situamos a las personas en el centro de nuestras iniciativas, priorizando las relaciones, la integridad y el bienestar, y avanzando "a la velocidad de la confianza". También creemos que la narración de historias, el intercambio y el apoyo mutuo son esenciales para lograr nuestros objetivos. Buscamos encontrar narrativas que puedan unir a una amplia gama de iniciativas —desde cooperativas locales, activistas y sindicatos, hasta iglesias orientadas a la justicia, grupos de defensa y huertos comunitarios— como una fuerza colectiva para la transformación social y económica en nuestra región.
¿Por qué el norte de Virginia? El norte de Virginia es famoso por su riqueza, manifestada en una extensión aparentemente interminable de suburbios prósperos y exuberantes que flanquean la capital de los Estados Unidos. Sin embargo, estas riquezas distan mucho de ser la norma. Rodeando las comunidades cerradas existen focos de pobreza y desigualdad racializada.
Al mismo tiempo, el norte de Virginia alberga una diversidad étnica, cultural y lingüística de relevancia mundial; de hecho, uno de cada tres residentes del condado de Arlington habla en casa un idioma distinto del inglés. NOVASEN concibe esta diversidad como una forma de riqueza comunitaria y aspira a convertir el norte de Virginia en un escenario de transformación democrática.
¡Estamos ampliando nuestra red! Esta red organiza diversos eventos, tales como clubes de lectura comunitarios e incluso asambleas ciudadanas. Contamos con una lista de correo electrónico (Listserv) para que los miembros se mantengan al tanto de las novedades por esta vía. Nos reunimos en persona cada dos jueves a las 5:30 p. m. en la Iglesia Presbiteriana de Clarendon. Si le interesa aportar sus habilidades técnicas al equipo de TI, simplemente indíquelo en un correo electrónico y solicite unirse a RABT.
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